El primer reportaje

Ya había comprado el billete a Guinea. Tenía una cámara compacta que no iba a decir mucho de las fotos que haría. Lo cierto es que quería que las imágenes me llegaran mas que una instántanea.

Quería que me llegaran por mis propios ojos. Todavía estaba en Barcelona empezó a diluviar como nunca he visto diluviar. Estábamos Jaume y yo en medio de las Ramblas con el coche tratando de llegar a la Barceloneta.

Todas las palmeras del Paseo Marítimo cayeron como en un efecto domino. La ambulancia, los bomberos…

Y yo tenía mi primera cámara.

 

La artista bruta acaricia el norte

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