Ciudad fugaz

-No, no lo lo conocía. Se que tenía dos perros. Coincidíamos en el mismo parque. Paseando a Rita. Sí, es una perra muy bonita.

Pero no podría decirte nada más de él.
-Adeú.

Sonrío y me despido tranquilamente. Me pongo las gafas de sol.

Es Sant Jordi y como de costumbre se busca la novela. Barcelona llena de turistas, las calles llenas de flores, son muchos los que andan buscando la novela…

Y a partir de ahora ,si quieres seguir leyendo está historia preferiría que te pusieras las gafas de sol.

– Si hoy hace buen tiempo, es Sant Jordi.
Lo que te decía:

Hace buen tiempo, es Sant Jordi.

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La Rambla como de costumbre está llena de turistas, curiosos, que pasean buscando una novela.

A mi sin más tus lágrimas no me interesan.
No me interesan no me dan pena.
No es que me quiera hacer la fuerte

Soy débil como una flor.
Está ciudad esta diseñada para pasar de largo,
y en el camino no han dejado ni un sólo banco.

Vivimos una sociedad líquida dice Bauman.
La novela
-No no lo conocía. Pero lo había visto tantas veces paseando a Rita.
El tenía dos perros grandes. Era un hombre mayor. Vivía solo.
No vivía en la marginación y era un hombre corriente.

Sus vecinos estarían al caso de quien era: al fin y al cabo era un hombre mayor y tenía dos perros.
Los perros al final se lo comieron.
-¿Me preguntas porque lo digo?
-Para denunciarlo, ¿Cómo puede ser que en esta ciudad muera gente en una carnicería tan bestia con tanta soledad? No se si es una pregunta o una respuesta. El silencio que acompaña la respuesta, hace titiritar, me hiela el frío. Me aparecen varias canas.

Mejor cambiar de tema.
El otro día un amigo me contó que fue al médico y apareció la policía.
Se me hizo curioso, los dos coincidimos que nunca habíamos visto a la policía en ese espacio.
-Lo de las gafas de sol te lo decía porque no dejo de tener esa sensibilidad absurda y opaca.
No por nada.
Soy incapaz de demostrar que es lo que siento cuando veo que esta ciudad te devora.

La verdad es que mejor pasar desapercibido.
Pero por desapercibido a veces entendemos todos (me incluyo) una incomunicación absoluta.
La anulación de cualquier ser viviente. Y eso hemos de eliminarlo como sea, verdad?
-No he leído nunca Charlie Hebdo, no me va ese tipo de caricaturas. Lo siento, no entiendo la necesidad de reírse de la cultura y situación en Oriente Medio, al menos no de esa manera.
-No, no conocia a ninguna de las 1000 personas que trataban de cruzar el Mediterráneo. Ninguna.
Se que hay barcos que cruzan todos los días desde cualquier parte del mundo a cualquier parte del mundo.
-No, no conozco a ninguna de las personas que viven en situaciones de conflictos bélicos en ningún país de Oriente Medio, África, Europa del Este, Asia o Sudámerica. Al menos eso creo.
-La situación de violencia de género se me hace cercana por el hecho de ser mujer.
Como te decía ahora que todos estamos esperando al muerto, al marginado, al psicópata, al loco, al enfermo….

Uno de ellos podría ser cualquiera… o ha sido:
¡Ya te dije que te pusieras las gafas de sol!
Ahora que todos estamos esperando al muerto, al marginado, al psicópata, al loco, al enfermo, al deshauciado, al suicida.
Uno de ellos podría ser cualquiera o ha sido.
¡Ya te dije que te pusieras las gafas de sol!
¡Somos todos los que alimentamos esta maquinaria!
Uno de ellos podríamos ser cualquiera o ha sido.
La macabra historia se busca con papel reciclado, olor a imprenta, y colas interminables por la firma de un autor.
Pero todo, absolutamente todo lo que sucede en esa novela es real, está muy cerca de ser real, puede ser real, quizá está sucediendo en otro lugar.

La artista bruta acaricia el norte

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