A propósito de NGÜngï wa Thiongo

La literatura que habla de África y los africanos suele retratarlos siguiendo unos pocos estereotipos: el africano discreto y callado, el alegre siempre sonriente y émpatico o el retrato del luchador de la resistencia como reencarnación de la crueldad, la cobardía, la ignorancia, la estupidez, la envidia e incluso el canibalismo.

El africano colaboracionista aparece glorificado, mientras que el que se opone al colonialismo presentado como alguien vil; aunque estos atributos no aparezcan de manera directa y explícita, son usados por los autores para guiar las emociones de los lectores y conseguir que se identifiquen con el africano servil, colonizado y para que tomen distancia con los personajes que cuestionan el colonialismo, que defienden sus derechos, o por ejemplo, los que conspiran contra contra el patrón en las plantaciones bananeras.

Pero se trata simplemente de personajes en una ficción, ¿son de verdad inofensivos? La exposición constante a ciertas representaciones de la realidad puede tener efectos psicológicos muy destructivos: En África todavía estamos lidiando con las consecuencias de una representación de la historia con la que en muchos casos no podemos identificarnos.

Desplazar el centro, la lucha por las libertades culturales. Ngungi Wa Thiongo

La artista bruta acaricia el norte

A %d blogueros les gusta esto: