A PEpita

A Pepita Cuyami

Noche oscura. Sin luz. Sin estrellas. 

cielo negro, una nube llena de humedad.

Las farolas alumbran, los pájaros no cantan murmuran,

Silencio y de repente se enciende una luz, un niño llora.

Silencio y de repente hay un borracho en una esquina, 

trata de buscar las llaves.

Pepita sigue su paso ligero a un margen de la calle.

La oscuridad, el frío y la humedad son los adjetivos

de una madrugada cualquiera.

Se levanta un poco de aire. El autobús está a punto de llegar a

la parada. Ella corre hasta cogerlo.Sube y se sienta.

Llega a plaza España. Luego a Sants. Por último a Hospital de Sant Pau. Toma un café en el bar de enfrente del hospital habla con el camarero. Termina su café y va al vestuario.

Se pone el uniforme y empieza la jornada laboral.

Noche oscura poco a poco amanece, el cielo tiene unos colores increíbles y la arquitectura del hospital es un cuento de hadas de una niña que juega en la sala.

Amanece los médicos y los enfermeros de guardia acaban su jornada, son las siete de la mañana.

Se cruzan el médico de guardia,las enfermeras y las señoras de la limpieza. Siempre tienen tonterías que contarse y alguna indicación clara de como llevar la mañana o que ha sucedido de madrugada.

Dura 10 minutos luego cada uno corre a colocarse en sus puestos.

El pabellón de psiquiatría era el antiguo vestuario de las señoras de la limpieza. La oficina de la señora Petra fue después el despacho de mi psiquiatra.Es curioso, cuando lo descubrí estaba en plena crisis entendiendo los cambios que ha vivido el hospital.

La señora Petra era la jefa del departamento de limpieza.

A veces Pepita iba a plancha y a veces iba a urgencias. 

Yo me quedaba en la guardería con mi vestido color rosa y mis zapatos de charol. Había una novedad muy grande y era que en el pabellón de maternidad habían puesto una tele con un vídeo.

Perdona no le he dicho que estamos en los 80, voy de arriba abajo recordando cosas del pasado y se me ha olvidado decir que son los 80. Todo vuelve, por macabro que parezca el asunto todo vuelve.

Han reformado el hospital y todavía reconozco los pabellones,y mis ganas de convertirme en enfermera.

Los niños y niñas de los trabajadores hacíamos cita en esa guardería.Veíamos Blancanieves y Pinocho. Hasta que vino el supuesto técnico de mantenimiento de la televisión. Nadie pensó que fuera un mangante, se llevó la tele delante de todos nosotros,así sin más una Philips en su mejor momento.

Se fue la televisión y empezó una conexión directa con el espacio.

Los cuentos de hadas de la arquitectura del hospital,las naves, los túneles,las columnas. La imaginación volaba en el hospital tratando de descubrir todos los cuentos que había en su arquitectura.

Las horas del reloj lo marcan: 

La promesa era la gran estructura.Ese hombre que hizo un rosetón, ese dragón lleno de fuego eran el miedo y la promesa de ser libres algún día. 

-La noche existe para que podamos descansar, 

añorar tener en la mente un pasado fresco que revivir. 

El destello de la noche sera una cometa, una estrella que en silencio guiara, la pureza de nuestros sentimientos: Luz.

Luz universal del tiempo, de heridas y historias que hemos de conocer en la oscuridad.

Luz que sobrevive en los ojos-dijo mamá.

Ahora has de descansar Micaela, eres demasiado inquieta. 

Cada día te contaré un trozo del cuento.

-Buenas noches Micaela, descansa.

La luz se apagaba y Micaela daba vueltas y vueltas en la cama.

Hasta que cogía el sueño y comenzaba a imaginar.

Soñaba despierta con bosques frondosos, y ella allí era feliz.Ella soñaba que caminaba en la oscuridad, su cuerpo se convertía en una gata negra de ojos amarillos.Silenciosa, se quedaba dormida en un árbol de la Pineda.

La brisa marina le contaba un cuento de un mar enfurecido.

Las olas del mar eran caricias de terciopelo negro.

Pepita lo dejaba todo listo antes de ir a dormir.

Apagaba todas las luces, cerraba la puerta con llave y al llegar a su dormitorio descansaba y se relajaba.

Soñaba…un cuerpo trata de acercarse a otro cuerpo, otro cuerpo

trata de alejarse, se acerca una caricia, alguien traerá una promesa. Alguien te preguntara como se escondió tu mirada cuando no dijiste nada.

El sueño no acaba, los cuerpos eran el engranaje de la gran estructura.

El despertador suena. Pepita ha dormido mal. Ha pasado mala noche..

7 comentarios en “A PEpita”

  1. Muy tierno, tanto por la temática, la de una niña que , de alguna manera, acompaña a rabajar a su madre, como por el tratamiento drl trabajo en el hospital. A remarcar la descripción de la transición que haces del mismo y el enlace con tu problemática que se ubica en el desspacho de la Sra, Petra.
    Muy bien estructurado.

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  2. ¡¡¡Me ha gustado mucho!!!
    Es lo primero que leo de tí que me llega.
    Tampoco he leído ninguno de tus libros.
    Micaela: no quise preguntarte nunca mucho sobre tu vida. No fue por curiosidad sino por respeto. Me ha llegado al alma, en serio.
    Besos desde el pueblo.
    Virginia

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      1. Hola Miki:
        Si no te he contestado es porque estabas en el Spam por la gloria de las nuevas tecnologías. (ironía)
        Ese pueblo al que fuiste a visitarme con Jaume. Recuerdas?
        Muy mío no es… jajajaja
        Quizá me pase por Niko algun día o incluso si quieres, nos vemos.
        ¿Sigues vivendo en la Barcelona tan piligrosa? Estos periodistas…
        Escuché el programa en directo de radio de la temporada “laboral”.

        Me gusta

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